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Estados Unidos y su "patio trasero"

By Michael Shifter
La Tercera (Chile), March 16, 2008

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Con frecuencia se dice que Washington considera a América Latina como su "patio trasero". Aunque ello puede ser cierto, Washington jugó un rol marginal para calmar la reciente crisis entre los países andinos. El rol fue cumplido esencialmente por los latinoamericanos, en especial Brasil, Chile, República Dominicana, el Grupo de Río y la Organización de los Estados Americanos. Sin embajador ante la OEA durante los últimos 15 meses, EEUU estuvo prácticamente ausente para ayudar a su "patio trasero".

La visita de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a Brasil y Chile demuestra que EE.UU. está interesado en América Latina. Rice y los demás funcionarios de Estados Unidos continúan muy interesados en los computadores recuperados, pertenecientes al líder de las Farc Raúl Reyes. Aparentemente, la información que contienen demuestra que la guerrilla tenía una alianza con Chávez y en menor medida con el gobierno de Rafael Correa.

El viaje de Rice, planificado antes de la crisis, y que se esperaba que se centrara en el comercio y la energía, repentinamente adquirió una forma geopolítica. Aunque el voto de Chile en 2003 en la ONU contra la guerra de Irak creó un roce en las relaciones con la Casa Blanca, mantener bajo control las ambiciones de Chávez es una prioridad regional para Washington, y los gobiernos estables e independientes como el de Chile son sumamente importantes en ese esfuerzo. De hecho, a la administración Bush le gustaría que Chile, un país con un registro democrático y económico impresionante, desempeñara un rol aun más vigoroso e influyente en los asuntos regionales.

Sin embargo, el problema es que en los últimos años Estados Unidos no ha promovido sus intereses con demasiada sensibilidad. Muchos norteamericanos tienen la desafortunada tendencia a considerar a la región como dividida en bloques a favor y en contra de Washington. Para muchas personas en EE.UU. ha sido difícil entender que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos se resiste a enfrentar a Chávez por razones pragmáticas, no porque comparta su ideología o afición por la política divisiva.

Debiera ser fácil para los estadounidenses entender este dilema. Después de todo, Estados Unidos es el destino de más del 60% de las exportaciones de petróleo de Venezuela. Además, no obstante los importantes intereses de seguridad en riesgo en Colombia y otros lugares para la región andina, el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Colombia presenta problemas. La administración Bush ha tenido dificultades para convencer a un Capitolio opositor que continúe con este acuerdo, especialmente en un año de elecciones.

Si Chávez realmente financia a las Farc -un grupo dedicado a derrocar a un gobierno legítimo y democrático-, sería muy preocupante y no podría ser ignorado. Lo que ocurra en la reunión de mañana de los ministros de RR.EE. en la OEA dará indicios de si el hemisferio está preparado para manejar un desafío geopolítico real y resolver el problema que dio origen a la crisis andina en primer lugar, o sea la falta de cooperación para ayudar a solucionar el continuo conflicto de Colombia.

Estados Unidos debiera compartir inteligencia creíble con los gobiernos amistosos de América Latina y consultar con ellos la mejor forma de responder. Las repercusiones de las tensiones recientes serán una prueba de si Washington puede ser eficaz en los asuntos regionales y buscar un término medio entre las posturas alternativas de control e indiferencia hacia su "patio trasero".

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