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Nuestra responsabilidad es detener la imposición de un proyecto totalitario

By interview with Jorge Quiroga Ramírez
La Razon (Bolivia), May 22, 2008


JORGE QUIROGA RAMÍREZ, ex presidente de la República y actual jefe nacional de Poder Democrático y Social, el principal partido de la oposición en el Congreso Nacional.

Podemos recibió varias críticas por haber dado curso al referéndum revocatorio de mandato e incluso se habló de un pacto con el MAS. En esta entrevista, su jefe nacional, Jorge Quiroga, explica que el objetivo va más allá de asuntos regionales o partidarios.

Ya van media docena de diálogos fracasados y el país continúa en una espiral de conflictos. ¿Cuál considera que es el problema de fondo?
Lo que enfrentamos es la extensión del modelo chavista en el hemisferio, que ha puesto sus garras en Bolivia hace muchos años y que tiene un gobierno títere y sumiso a sus designios hegemónicos, totalitarios y autoritarios. El MAS es la expresión de ese proyecto, que se extiende a Nicaragua, Ecuador, El Salvador, Centroamérica y el Caribe, con mucho dinero producto del petróleo y poder de influencia.

¿Y su relación con la crisis?
Ese proyecto, para instalar un régimen totalitario a perpetuidad, se apoya en la Asamblea Constituyente y el cambio de la Constitución Política del Estado. Es un proyecto que busca perpetuarse en el poder, copar las instituciones, centralizar los recursos, dividir al país y aniquilar a la oposición; esa es la receta y eso es lo que viene pasando en Bolivia desde que llega el proyecto de Chávez mediante el MAS. Tengo claro que eso es lo que estamos enfrentando y tengo conciencia plena de que es nuestra responsabilidad salvar al país de convertirse en una colonia chavista.

Entonces la Constituyente tenía para el MAS un objetivo político antes que nacional...
Desde el principio el Gobierno trató de desconocer las cláusulas que obligaban a hacer un pacto social. Cometieron una serie de irregularidades y finalmente el Gobierno optó por imponer su proyecto constitucional, mediante cuatro cercos en Sucre, en la plaza Murillo dos veces y en la Universidad Técnica de Oruro. Tres diálogos abortados, tres muertos, centenares de heridos y el intentar imponer una Constitución a patadas. De ahí vienen los procesos autonómicos como una legítima reacción a la imposición del Gobierno.

Podemos justificó la aprobación de la Ley de Convocatoria al Referéndum Revocatorio señalando que era la única forma de frenar la aprobación del referéndum constitucional mediante otro cerco. ¿Tenían certeza de ello?
Habría que ser ingenuos, y no lo somos, para no darse cuenta de que un Gobierno que ha hecho un cerco en Sucre, ha matado a tres personas y ha dejado a centenares de heridos para aprobar el índice (del texto constitucional), otro para trasladar la sede (de la Asamblea), otro para evitar que entremos a Oruro y otro para aprobar su referéndum, no vaya a hacer un cerco más para el último paso que le falta después de haber gastado millones de bolivianos en doña Peque. No soy tan ingenuo en pensar que la campaña era para promocionar a una persona, era una campaña para aprobar una Constitución.

¿Una imposición más?
Este es un Gobierno que claramente no reconoce el Estado de Derecho, que se limita a trabajar en el marco de la ilegalidad, que pisotea y abusa. Contabilizamos 25 violaciones a la ley en el proceso de la Asamblea y créame que los comentarios, las críticas que vienen y van, no cambiarán nuestra responsabilidad histórica, que es detener la imposición de un proyecto totalitario.

¿Y qué les hace pensar que la ley sobre la consulta revocatoria podría frenar esta manera de accionar del Gobierno?
Si nos ceñimos al texto de la Constitución, un referéndum nacional no se puede hacer. Tiene que haber períodos de tiempo antes y después de un proceso de referéndum, hay límites a los referendos que puedes convocar, y no se debería.

Si nos ceñimos a la ley…
Así es, si nos ceñimos a lo que dice y si nos ceñimos a la lógica de lo que son los procesos electorales. Cuando hay un proceso electoral como éste en curso, le puedo garantizar que es imposible sobreponer otro proceso electoral, sino tendríamos que votar en cinco cajas diferentes.

El MAS no comparte esa idea.
Esta bien, no soy tan iluso de pensar que con esta acción nos hemos salvado para siempre, pero este año va a ser difícil. No puedo garantizar que en el resto de la gestión gubernamental no vuelvan a hacer el intento, pero puedo garantizar que haré todo para que no lo hagan, porque sé que ésta es nuestra responsabilidad histórica, y si el precio de que el MAS no imponga su proyecto totalitario es inviabilizar en lo personal mi proyecto, pago ese precio con todo gusto.

¿No se siente solo en esta lucha? Le pregunto porque no veo el mismo objetivo, por ejemplo, en los emergentes liderazgos regionales.
Bueno, pero está bien, me parece perfecto porque ése es el papel que deben cumplir. La responsabilidad de las regiones es defender a sus regiones.

Analistas y políticos, entre ellos Samuel Doria Medina, expresaron su preocupación por la posibilidad de un acuerdo MAS-Podemos en el caso del referéndum revocatorio. ¿Existe algún interés en frenar los liderazgos regionales?
Es pura especulación de alguna gente. Para mí, ser oposición es luchar con todo ahínco y entrega para detener un proyecto autocrático, totalitario, centralista y hegemónico, y no transar. Pregunto por qué hay otros que hoy se quejan y antes firmaron el Estado plurinacional, que contemporizan, que hacen acuerdos y después hacen la crítica, ese es el discurso del oportunismo.

¿Considera que el liderazgo regional está sobrepasando a los liderazgos políticos?
Es la primera vez que tenemos prefectos elegidos y obviamente eso cambia el tablero, pero discrepo con quienes ponen a los prefectos en un solo escenario. Hay prefectos para los que la Constitución Política y las autonomías son instrumentos de negociación para recuperar el IDH para sus prefecturas; y otros, como el caso de Santa Cruz, que no van a negociar una causa regional ni por IDH ni por nada.

 

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