América latina no debe esperar grandes cambios
By Interview with Michael Shifter
El Economista (Argentina), October 24, 2008
Michael Schifter, del Diálogo Interamericano es uno de los especialistas más escuchados cuando se habla de las relaciones entre Estados Unidos y América latina. Destaca que la región ya “no está en la tapa de los diarios” y que eso es positivo porque demuestra que no es “fuente de conflictos”. A pocas semanas de las elecciones presidenciales, fue entrevistado por El Economista en Washington.
Al analizar la relación de Estados Unidos con la región, ¿podemos decir que existe una América latina más unificada o la diferencia en cómo los países eligen relacionarse con Estados Unidos es cada vez mayor?
Las diferencias son cada vez mayores. La globalización han tenido un impacto muy fuerte en esto. Lo que está pasando en México en su relación con Estados Unidos y lo que pasa en Brasil son dos cosas dramáticamente distintas. No basta que Estados Unidos piense a la región como su patio trasero, debe tener una visión mucho más matizada. Una cosa es la relación profunda que existe entre México, Centroamérica, Caribe y Estados Unidos con grados flujos migratorios, envíos de remesas y transacciones comerciales y otra cosa es la relación que hay con Brasil y Chile, por ejemplo, que es una relación mucho más globalizada.
¿Qué significa esto, en el caso de Brasil?
Que su referente no es Estados Unidos. Ellos quieren comerciar y llevarse bien con todo el mundo, no sólo con Estados Unidos. Quieren ser un actor global con peso propio.
Cada vez que hay elecciones en Estados Unidos, en los países de la región se debate cuál candidato pueden traer consigo más beneficios y oportunidades, como si la única variable fuera quién vaya a ocupar la Casa Blanca. ¿No podría haber un rol más activo de la región? ¿Qué podría ofrecer la Argentina?
La lucha contra las drogas que Estados Unidos ha emprendido claramente no ha tenido éxito y, a medida que este problema también avance en la Argentina como está ocurriendo hoy, con una nueva administración se abre la posibilidad de que la Argentina acerque y elabore nuevas propuestas para enfrentar el problema.
¿Cuáles van a ser las políticas que implementará la próxima administración en Estados Unidos que más impacten en América latina, más allá de que no hayan sido pensadas específicamente para la región?
Lamentablemente, la mayoría de las políticas no están pensadas para América latina. Lo que tiene que cambiar en Estados Unidos es que hay que pensar que las políticas hacia América latina no pueden ser un resultado de la política doméstica solamente. Cuando se hablaba de política inmigratoria y el Congreso aprobó una ley para construir un muro en la frontera entre México y Estados Unidos, ningun legislador mencionó que esa medida podía ser mal vista en México, y en América latina en general, como obviamente terminó ocurriendo. Esto tiene que cambiar. Hay que darse cuenta que todo lo que Estados Unidos hace en materia de inmigración, comercio, drogas y otros temas tiene repercusiones muy profundas en América latina.
¿Es posible una normalización de las relaciones con Cuba?
Creo que en principio no va a pasar, especialmente si gana McCain. Obama también ha sido cauto. Pero sí pueden ir cayendo algunas restricciones, por ejemplo de viajes o envío de remesas, que gradualmente sí pueden ir desapareciendo.
En este contexto de crisis global, muchos gobernantes de la región se han jactado de que el actual estado de cosas, por primera vez, no responde a un problema generado en los mercados emergentes sino en la principal potencia del mundo. ¿Cree que la región puede obtener algún beneficio ante este escenario?
Creo que América latina tiene mucho que enseñarle a Estados Unidos. El manejo de las reservas y las cuentas fiscales ha sido muy bueno en la región, más allá de que la crisis va a terminar por afectarla. Pero claramente están mejor posicionados que antes, básicamente porque han realizado las políticas correctas.
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