
Atando Cabos. Presidente Obama, ¿y América Latina?
By Diego García-Sayán
Diario La República (Peru), November 7, 2008
Pese a la marginalidad del tema "América Latina" en la campaña presidencial, el triunfo de Obama es muy positivo (consiguió el 66% del voto de los latinos). Antes que todo por la política general que se espera imprima su gobierno priorizando la diplomacia sobre la lógica confrontativa y el militarismo; el multilateralismo sobre el unilateralismo. Todo eso es bueno para el mundo entero. Bush aumentó los conflictos, la incertidumbre y los refugiados. En Irak no había desplazados internos, ahora son casi cuatro millones.
Desde el ataque a las torres gemelas la prioridad de EEUU fue la seguridad y el terrorismo focalizándose en el Medio Oriente e Irak. Este "desinterés" por A. Latina tiene una cara positiva que es la autonomización sin precedentes frente a Washington y los organismos financieros en los últimos cinco años. Las tasas de crecimiento desde el 2003 dan márgenes que permiten, por ejemplo, que el FMI ya no sea gran protagonista.
De todas formas el tema latinoamericano no ha estado ausente durante la campaña. En la política migratoria hubo cierta convergencia entre Obama y McCain donde se produjeron, desde antes de la campaña, varias coincidencias. Estas iban desde apoyar un mayor control en las fronteras, hasta aceptar reformas en la legislación para regularizar a millones de migrantes ya anclados en EEUU. McCain, sin embargo, presionado desde su flanco derecho fue amenguando su discurso reformista. Sería ingenuamente optimista esperar en el contexto de recesión grandes modificaciones en las políticas migratorias hacia A. Latina.
Ambos han carecido de propuestas en el tema del narcotráfico. Nada de un análisis en serio de las fracasadas políticas de los últimos 20 años. Los países latinoamericanos, por su parte, lucen paralizados en un examen de lo recorrido y en cómo enmendar las cosas. Más cómodo es seguir –todos– la política del avestruz. Caldo de cultivo para que el tema reaparezca cíclicamente en la agenda, aunque no se quiera.
En el tema del libre comercio es donde se habrían dado grandes diferencias aunque es más aparente que real. La propuesta de Obama de "revisar" el NAFTA se fue atenuando hasta diluirse. Y en plena campaña ambos coincidieron en aprobar el TLC con el Perú. Hay asuntos específicos aún pendientes (como el TLC con Colombia), pero que no parecen ser "de principios" y pasan a segundo plano frente a las respuestas que demanda la crisis financiera internacional.
En cuanto al asunto "Cuba", tratado por casi 50 años como un asunto de política interna, sí se producirán dos variaciones importantes, además del cierre del centro de reclusión en Guantánamo. Primero, la liberalización de las restricciones de remesas y viajeros desde EEUU. Segundo, la posibilidad de darle un espacio a Cuba como tema de la diplomacia y la política exterior, de cara al postergado y necesario diálogo con el régimen de La Habana.
El gobierno que conducirá Barack Obama plantea para la región la posibilidad de ser un actor protagónico siempre y cuando se juegue en serio por el multilateralismo. Debemos los latinoamericanos ser capaces de reafirmar la autonomización en curso y generar iniciativas y propuestas sustantivas en ese nuevo contexto. A los EEUU les toca acompañar y respetar la variedad de opciones que se den en nuestros países.