Print Page

Obama y Uribe, la pareja dispareja

By Michael Shifter
El Tiempo (Colombia), November 14, 2008

Obama y Uribe coincidirán como presidentes al menos durante 19 meses. Sus temperamentos y visiones del mundo distan radicalmente, haciendo probable que no se repita la química que sí hubo entre Bush y Uribe o entre Clinton y Pastrana. La gravedad de la crisis de Colombia a finales de los 90 y los ataques en territorio de E.U. el 11 de septiembre acercaron a estos líderes, pero esos eventos definitorios son parte del pasado. Aun así, Obama y Uribe podrían llevársela mejor de lo que muchos observadores pronostican. Ambos son la quintaesencia del político pragmático, inclinados a la búsqueda de un terreno común y de acuerdos en la agenda bilateral. Ellos aprendieron de política en los terrenos más duros que E.U. y Colombia puedan ofrecer: Obama en la maquinaria política de Chicago y Uribe en las calles de Medellín. Cualquiera que dude de la fortaleza de Obama, debe leer cómo escaló hasta la cúspide del competitivo escenario político de Chicago. Aparte de la débil economía de E.U., su determinación de ser firme con quienes se cruzan en su camino es la razón principal por la que ganó la presidencia. En las elecciones primarias y generales, Obama respondió con rapidez y fortaleza ante dudas sobre él, mostrándoles a los votantes que él tenía, en palabras de Joe Biden, "acero en la médula".

Obama está lejos de la imagen de la paloma de la paz en lo referente a asuntos de seguridad nacional, como lo reveló con un recio apoyo a la redada al campamento de las Farc en territorio ecuatoriano. Si bien es crítico de la guerra en Irak, Obama es partidario de reubicar el ejército de E.U. en Afganistán y perseguir a Al Qaeda en territorio paquistaní, si fuera necesario. También afirma que es "inaceptable" que Irán desarrolle un arma nuclear. Obama ofreció sentarse con Chávez, pero las críticas contra el presidente venezolano y la insistencia en que E.U. no dependa del petróleo venezolano dificultarían unas relaciones amistosas.

La fortaleza de Obama frente a la seguridad nacional es un buen augurio para Colombia en su lucha contra la violencia y las drogas. Por supuesto, ya que son más de ocho años desde los inicios del Plan Colombia, la asistencia disminuirá. Esa tendencia podría acelerarse a la luz de la grave situación económica y de las presiones frente al presupuesto. Pero estas reducciones parecían ser inevitables, sin importar quién ganara las elecciones.
Parece que la mayor tensión en la relación entre Obama y Uribe provendrá del tema comercial y los derechos humanos. Los colombianos arguyen que la situación de seguridad ha mejorado durante la administración de Uribe y que E.U. debería reconocer esos avances en un aliado clave.

Obama parece dispuesto a escuchar el punto de vista de Uribe, sin abandonar su posición en contra del actual TLC entre E.U. y Colombia. Después de todo, Obama apoyó el acuerdo con Perú. Para hacer que el acuerdo sea aceptable en la política de E.U., en medio de un clima económico difícil, Obama tendrá que cumplir su promesa de proveer un servicio de salud generalizado y una red de seguridad social más fuerte para los trabajadores de E.U.
Los DD. HH. también son un punto de discrepancia fundamental.

La violencia contra los sindicalistas ha disminuido en Colombia, pero los demócratas en el Congreso exigen mayores resultados. A lo mejor, Obama buscará un compromiso con Uribe para apoyar el TLC con Colombia bajo la condición de reducir las muertes de sindicalistas y perseguir a los responsables de crímenes pasados. La insistencia de Obama de cerrar las instalaciones de E.U. en Guantánamo es señal de que no se tomará los abusos a los derechos humanos a la ligera.

Uribe empezó su mandato con el país en una crisis de seguridad. Obama enfrenta también una crisis sin precedentes, dos guerras en el extranjero y una debacle financiera. Mientras responde a estos retos, E.U. debe reconocer sus múltiples responsabilidades en el escenario global. No es opción volverse hacia sí mismos. Y tampoco lo es alejarse de sus viejos amigos.

Inter-American Dialogue
1211 Connecticut Avenue, NW Suite 510, Washington, DC 20036
Phone: 202-822-9002, Fax: 202-822-9553