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Daniel P. Erikson "Es el momento decisivo"

By Pablo Gámez-Cersosimo
Radio Nederland, March 20, 2009

Entrevista con el autor de "The Cuba Wars"

Cuba es la uva que todos quieren degustar. El ajetreo en América Latina de acercarse a La Habana evidencia un importante cambio de postura en el continente respecto del régimen de los Castro, en momentos en que Washington proyecta cambios estructurales de su política hacia la Isla.

"Forma parte del discurso de ajustarse a las nuevas realidades", responde Daniel Erikson, parafraseando el argumento utilizado por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias Sánchez, al anunciar la decisión de San José de restablecer lazos diplomáticos con Cuba.

Erikson es autor del recientemente publicado ‘The Cuba Wars: Fidel Castro, The United States and the Next Revolution', un libro ya señalado como un clásico por distintos especialistas y medios como the New York Times o the Washington Post.

En opinión de Erikson, "hay elementos que indican ansiedad y apuro en países latinoamericanos, por reencontrarse con el régimen de los Castro. El caso de Costa Rica y El Salvador son reveladores", señala el también especialista en Cuba del Interamerican Dialog, un centro de pensamiento independiente en Washington, Estados Unidos.

Tras el triunfo de Mauricio Funes en las elecciones presidenciales de El Salvador, se adelantó como primera medida de su Gobierno el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, tras casi cuarenta años de distanciamiento.

El caso de El Salvador y Costa Rica termina de cerrar una larga saga de pronunciamientos latinoamericanos con vistas a reposicionar a Cuba dentro del mapa continental, lo cual indica que se estaría aproximando el reingreso de Cuba a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Erikson sugiere que el petróleo que Cuba posee es uno de los imanes que está provocando el cambio de la postura continental latinoamericana.

Pregunta: En el momento en que hacemos esta entrevista tiene lugar en Miami una conferencia de relevancia sobre la posibilidad de que Estados Unidos y Cuba hagan negocios. ¿Entiende Ud. los argumentos de quienes sostienen que es la hora definitiva para que Washington cambie de política y levante el embargo sobre Cuba?

Respuesta: Es muy claro que la política de Washington hacia Cuba no ha tenido éxito en mover a la Isla hacia una democracia. Por otra parte, hay algunos aspectos de la política cubana y asuntos sobre los derechos humanos que son preocupantes. Pienso que se deben levantar completamente las prohibiciones de viajar a Cuba, lo cual, de hecho ya está sucediendo; pero la totalidad del embargo es algo que debe ser estudiado cuidadosamente, no debe suceder de inmediato.

P: Como Ud. sabe en los últimos días se han suavizado dos aspectos del embargo sobre Cuba. Pero, ¿tiene Barack Obama el margen político para decidir el total levantamiento de este embargo?

R: Tiene un buen margen político. Recuerde que él ganó el Estado de la Florida sin los cubano-americanos que apoyan el embargo. Además, Obama ganó el Colegio Electoral de EEUU, sin depender de la Florida. Es decir, inclusive si hubiera perdido la Florida, Obama también habría ganado la elección presidencial. Algo muy diferente al caso del presidente George Bush, quien dependió de los votos de la Florida para llegar a la Casa Blanca. Obama representa una nueva generación de políticos estadounidenses; no es una figura de la Guerra Fría, y esto le da la oportunidad de pensar de forma distinta sobre problemas complicados, como el caso de Cuba y su embargo. El problema que va a tener es dentro del Congreso de Estados Unidos, ya que aún hay figuras que apoyan las sanciones hacia Cuba y están convencidas de que Washington no debe modificar su política. No es realmente claro que Obama cuente con el apoyo del Congreso si desea levantar el embargo. Otro aspecto es que Obama tiene otras prioridades, como la crisis financiera, Irak y Afganistán.

P: Afinando la pregunta anterior, ¿qué gana Barack Obama si decide levantar el embargo a Cuba ?

R: Mucho, pero principalmente gana el pueblo de Cuba y el americano. La opinión pública de los estadounidenses es que Washington debe levantar el embargo, algo que pide el 65 por ciento de la población.

P: ¿Esperar una mejoría de la situación en torno a los derechos humanos en Cuba es algo realista bajo el gobierno de Raúl Castro, quien ejerce el poder a la sombra de su hermano Fidel?

R: Lo que sucede en Cuba es que Raúl Castro está consolidando su poder en el Gobierno. Él tiene interés de expandir el espacio económico que tiene personas en la Isla, por ejemplo ha eliminado restricciones sobre la compra de teléfonos celulares, aparatos eléctricos. Son cambios cosméticos pero que tienen un aspecto político importante. Vemos también reformas económicas en el sector agrícola, y parece que Cuba va a aceptar un tipo de capitalismo en ese sector. En el ámbito político, vemos algunas señales de moderación. El número de prisioneros ha diminuido ligeramente. Sin embargo, ello no es suficiente para asegurar que Cuba ha consolidado una apertura política. El liderazgo cubano quiere mantenerse en el poder, a través del sector del Ejército y el Partido Comunista.

P: ¿Qué indicios le señalan que Cuba va camino de aceptar un sistema capitalista en el sector agrícola?

R: Por vez primera los productores privados en Cuba tienen el permiso de alquilar sus tierras, y lo pueden hacer por un tiempo de diez a 25 años. Cuba también está en un proceso de distribución de tierras, y las personas pueden elegir el tipo de cosecha que quieren sembrar y comprar las herramientas que necesiten. Son cambios que recuerdan lo que sucedió en China en los años setenta, cuando Pekín se abrió al capitalismo. Estamos todavía al principio de ese proceso en Cuba, no es una gran apertura hacia el capitalismo, pero sí es un cambio estructural de la economía cubana.

P: Ud. dijo que, poco a poco, Raúl Castro está consolidando su poder en Cuba. ¿Es ésta la lectura que hace Ud. hace tras la decisión de despedir del Gobierno a Felipe Pérez Roque y Carlos Lage?

R: Es una decisión que viene de Raúl y forma parte de su esfuerzo por consolidar su poder dentro del país. Lage y Pérez Roque eran dos figuras en el Gobierno cubano con mucha presencia en el exterior. Ocurrió después de que Fidel dijera que ambos habían sido seducidos por la miel del poder. Creo que es una justificación que viene tras que Raúl decidiera removerlos. No veo realmente que la medida beneficie en algo a Fidel, tratándose de figuras que estuvieron muy cerca de él. Pienso que Raúl quiere a su gente en las posiciones clave del Gobierno, y no las personas que acompañaron a su hermano.

P: Claramente, hay un sentimiento latinoamericano de re-aceptar a Cuba en el continente. Brasil es el mayor padrino de este nuevo enfoque. ¿Se vislumbra la Cumbre de Trinidad y Tobago como un momento decisivo de esta reivindicación latinoamericana frente a Estados Unidos?

R: No sé si la Cumbre va a representar un momento decisivo; por lo menos la Cumbre es parte del proceso de tener una discusión sobre Cuba entre los países latinoamericanos y con Estados Unidos. Es innegable que muchos países en América Latina están buscando relaciones más cercanas con La Habana. Esto tiene que ver con dos cosas: la transición que ha acontecido en la Isla y "jubila" a Fidel como Presidente, lo que despierta el interés de otras naciones del hemisferio de saber qué otros cambios están por venir. Por otra parte, con la llegada de Obama se ha dado un cambio en Washington. Ambos factores explican el acercamiento de terceros a La Habana. El caso de Costa Rica es muy importante, pues se trata de una democracia histórica en el continente. Y triunfo de Mauricio Funes en El Salvador provocará también una aproximación mayor hacia Cuba.

P: Mucho se ha especulado sobre la mina negra que yace en aguas cubanas. Me refiero al petróleo que Cuba posee, y cuya explotación está siendo negociada entre rusos y chinos. ¿Influye este oro negro en el renovado interés de América Latina por la Isla de los Castro?

R: Para algunos países, sí. Brasil, por ejemplo, a través de Petrobrás, tiene grandes inversiones en Cuba e interés en explotar el petróleo cubano. Lo mismo sucede en Europa, donde España y Noruega tienen el diente puesto en Cuba. Y también acontece con India y Canadá, que están explorando el petróleo que se encuentra en la costa. Aparentemente, Cuba tiene una enorme cantidad de crudo, pero aún se encuentra en el proceso de exploración. Le insisto, muchos países se están interesando por este tema del oro negro, incluyendo empresas en Texas que están mirando lo que pasa con las exploraciones petrolíferas cubanas. El crudo de Cuba sería suficiente para movilizar a América Latina durante décadas.

P: El llamado regreso de Rusia y los intereses chinos en Cuba han cambiado profundamente el mapa geopolítico en torno a la Isla. ¿Preocupa a Washington la presencia de estos viejos actores de vuelta a La Habana?

R: Washington está acostumbrado a la presencia china en toda América Latina y Caribe, y Cuba es parte de esto. Pero Rusia es algo distinto. Las relaciones entre Washington y Moscú no han sido buenas en los últimos años. Rusia está vendiendo productos militares a Venezuela. En la otra esquina, Irán, otro país muy activo en el continente, y que está realmente despertando la preocupación de Washington.

P: En el momento de esta entrevista, Louis Mitchel llega a La Habana en nombre de la Unión Europea. La segunda visita que hace en tres meses. ¿Ha servido de algo el diálogo de la UE con Cuba ?

R: Para la Unión Europea, Cuba ha sido muy problemática. Por un lado, el diálogo no ha producido muchos resultados para el conglomerado europeo. Por el otro, las medidas diplomáticas que existían después del 2003 tampoco dieron resultados. En estos momentos, la UE considera mejor tener un diálogo con el liderazgo cubano, que tener una posición de aislamiento y distancia. Louis Mitchel está tratando de mejorar estas relaciones. Quizá tengamos algo más de cooperación entre las orillas; quizá profundicen el diálogo e incluir el tema de la democracia y derechos humanos. Pero no espero que la UE vaya alcanzar cambios muy grandes.